507 cajas.


Todo el mundo ama a Isabel-Loquillo y Trogloditas

Jodido lunes de cincomarzada el de este año. Ayer me tienes todo emocionado redactando el primer artículo del Rocketón, comiéndome la cabeza como la mitad de la humanidad no ha de comer en su vida, venga a mandar mails a los compas para que me echasen un cablecico porque esto de la tecnología, definitivamente, no es lo mío, subiendo musiqueta al megaupload y al rapidshare para luego, alguna vez, ponerla aquí, cuando a eso de la hora de comer me pongo a cascar con una coleguilla por el messenger y me dice que se viene a ver unas pelis a casa. Coño, tron, esto se anima. Y es que hay cachondeíto majo con esta moza. Cachondeíto y algún flirteo, algún rocecillo también hubo tiempo atrás, también. Pero menos de lo que el Emilín hubiera querido, claro, que para estas cosas acostumbro a ser bien de berraquico. No sé si es de comerme el oloracho de la Papelera tantos años, de escuchar cómo petardeaban día sin otro los milicos en El Cascajo, de la jodida ventolera que tenemos por estos lares de Diosito, no sé muy bien porqué, pero así es la cosica. Es lo que hay, chaval. Bueno al lío, que esbarro.

Total que me dice eso la zagala y, como no podía ser menos, una profunda alegría se apodera de mi castigado cuerpo; algo en mí fluye y es algo que da más gusto que el jako para los jonkies, es un caramelico en la boca de mis sobrinos, es, como dice el viejo, tetica de monja. Y cojo y me digo, yo que llevaba día y medio en gayumbeles, me los quito ya o me pongo el pantalón para no ser tan descarado. Me quedo o me voy que cantaban los Clash. Mejor me pego un duchazo, que me sentará bien, me relajará, me bajará un poco el subidón y, qué coño, lo mismo hasta salgo guapo del baño.

Así, de esta guisa, pasé el resto del día, así y con la rayadica de Fidel con el blog; y venga a mandarles mails al Diego y al Álex.De repente se enchufa la luz naranja del messenger y suena ese ruido que otras veces atabala pero que esta vez sonaba como la guitarra del de los Crowes. De bien quiero decir. Que voy para allí y tal. ¿Dónde tengo que dejar el bus? Pues aquí. ¿Aquí? No, aquí, me cago en el coponario, mira que sois duricas a ratos. Yo que me miro cara abajo y contemplo el bultirrinín envuelto en inmaculado boxer blanco que le he levantado al viejo, pedazo tienda te gastas hoy compañero y lo que te rondaré. Diiigoooooo. Que sí, compadrito, que hoy toca. Hoy triunfamos. Me voy a poner de empujar como un tigrecico grande, por los clavos del mismo Jesusín te lo digo, tronco, hoy me escuchan hasta los viejos que han marchado a Asturies a ver a la tata. Todo lo mal que acostumbro a cantar, si no que le pregunten al Gorgo, hoy saco un Do alto lo menos, hoy me afino a 4:44 para llevar el ritmo más alto. Que le jodan al compás. Hoy no toca Crosby, Stills and Nash, hoy cero de melodías ni monsergas pichis, hoy purito y simple Rock and Roll.
RIIIIINNNNNNG. El portero automático. Oé, olé y olé. Hola, qué tal? Bien, y tú? Yo dabuten tía, si tú supieras. Hala pues, vamos a ver qué pelis has traído. Hmmm. ¿Qué pasa pues? El DVD este no lee ninguna de las pelis. Como decía el Segarra en “Quiero ser una estrella”, no sé qué es lo que pasa pero esto me huele muy mal. Jodidamente mal está el tema cuando se empiezan a torcer las cosicas y no has sacado ni la galimba de la nevera. Maaaaaal. Venga que saco unas birricas y unas palomitas. Sí, sí.

Al sofacingui que nos vamos y se saca un petardillo. Me digo, olé, ahora se pondrá tontorrona y allí que me tiro donde muerden los vampiros más golfos. Hostias, hostias y más hostias. Como hacía calor se quita la sudadera y me dirás bien, ¿no?;hostias, hostias y más hostias. En que se levanta el jersey, el Emilito, todo perro, que se le mira las lorcicas, pocas, a la chica y ándele mi cuate, ¿qué no me encontré? Tremenda moradura que se había hecho en la espalda, en el costado, ahí casi donde ya no es ni espalda ni costado. Pobreta, ni quitarse la sudadera casi que podía. Joder, qué mal rollazo, ahora a ver quién tiene huevos de arrimarse y echar todo el cazo si apenas se mueve protesta del dolor. Mal, tío, mal. Yo no quería ni mirar para el otro lado. Era de esas veces que te dices, joderse toca, no hay otra.

¿Dónde estará el Juancar, el reicito, para comerse él estos marrones? Que por guita que le metemos los españolitos no será. Pues, coño, cómete un marroncico de vez en cuando, chaval, que aquí siempre acabo pillando yo.

507 cajas se llamaba la peli. 507 de lo que rima que me haga no me apañan, porque esto ha sido como una derrotica, pero de esas cabronas, como la típica del instituto o de la uni o del curro o del barrio, de ésas que tienen cara de buena y luego son un zorrón, pues así es mi decepción.

Me cago en la virgen del tomate.

507 cajas…hostias, hostias y más hostias.

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