Fago. Pólvora en los dedos.


El día 11 de febrero el Periódico de Aragón publicó este artículo de E. Bayona que tiene el interés de crear vínculo entre los hecho de Fago y el genial tema de Neil Young. Lo acompaño del vídeo y para esta tarde a ver si puedo meter para descargar los dos primeros álbumes de Los Proscritos, grupo de Binéfar que versionó el Powderfinger, pólvora en los dedos.

Tu corazón marcho a vivir a las montañas, buscó algo entre la niebla que nunca encontró, cuenta una de las estrofas de Powderfinger, una canción grabada por Neil Young en 1978 y recuperada doce años después por el grupo binefarense Proscritos como Pólvora en los dedos. Cuenta una historia de desencanto y crimen en una bucólica montaña. Un episodio que evoca el de Miguel Grima, el alcalde asesinado, y Santiago Mainar, el único detenido por su muerte, en Fago.

Mira chica, una barca baja por el río / Dejará el correo en la cabaña y luego se irá / Tanto tiempo esperando que algo pase

Fago es el pueblo más pequeño del Pirineo, un municipio reducido a su casco urbano y que hasta 1830 formó parte de Ansó. Con los años, su censo cayó en picado. Ahora tiene 26 vecinos mayores de edad, dos niñas y algunas personas que viven allí sin estar empadronadas. La vida transcurría sin sobresaltos, como en cualquier pueblo de la montaña que se vaciaba. A partir de los 80 comenzó a recibir a hippies, jóvenes de la ciudad que dejaban el asfalto en busca de otra existencia.

Tu esperanza es como el sol / Brilla fuerte su resplandor / Luce allá en lo alto pero nunca lograrás alcanzarlo

En la segunda mitad de los 80 Fago acoge a dos vecinos. Miguel Grima, hijo de una familia acomodada de Zaragoza, llega para montar un taller de bobinas y material eléctrico con el que trabaja para una empresa de la capital. Santiago Mainar, el forestal que había vigilado las riberas del Gállego, apareció poco antes. Se conocían. Mainar ayudó a Grima a buscar casa. Los dos querían reorientar su vida, pero el primero terminó encontrando la muerte y el segundo la cárcel.

Tu corazón marcho a vivir a las montañas / Buscó algo entre la niebla que nunca encontró

Los zaragozanos tenían ideas enfrentadas sobre cómo debía ser el pueblo en el que vivían. Grima tenía planteamientos bucólicos: estaba obsesionado por la limpieza del pueblo, algo difícil cuando su calle principal es un paso de reses y que le llevó a pleitear con varios ganaderos. Peleó por Fago: mejoró los servicios de telefonía y alumbrado y consiguió transporte escolar. Y se empleó con empeño, de manera acorde con su carácter vehemente, en negar el empadronamiento tanto a algunos forasteros como a hijos del pueblo. Y también dificultó el trabajo del bar del pueblo, al que impuso una insostenible tasa de 240 euros por mesa de terraza más una fianza de 125. Pero no alcanzó el éxito en su gran proyecto municipal: que Fago recibiera 5.200 de las 26.000 hectáreas de monte de Ansó. Mainar veía el pueblo dominado por caciques, estaba convencido de que la gestión de Miguel estaba orientada desde la trastienda. E intentó impedirlo.

Llevas aquí tanto tiempo y todos te queremos / Tu esperanza es como el sol / Brilla fuerte su resplandor / Luce allá en lo alto pero nunca lograrás alcanzarlo

Sus posturas se fueron enconando con el paso de los años. Cada uno de ellos terminó liderando uno de los dos bandos en los que se había dividido el pueblo. El enfrentamiento crecía y crecía entre los sectores locales. Y entre ellos. Grima denunció a Mainar por captar agua del pueblo para su granja. El forestal fue investigado por verter purines en una acequia que riega varios huertos, aunque la Guardia Civil no encontró al responsable del derrame. Poco después de que el edil montara una casa de turismo rural, el agente abrió otra. Para fastidiarle, según ha reconocido públicamente. Llegaron a competir en las urnas. En el 99, antes de que Miguel llegara a la alcaldía por la dimisión de su antecesora a los dos meses de tomar posesión, Santiago logró captar el único voto que, además del suyo, sacó el PSOE. En el 2003, Grima se presentó como independiente por el PP. Mainar lo hizo por el PSOE –aunque ni siquiera fue a votarse a sí mismo–. Ninguno de ellos era militante del partido. De los bandos en que se dividía Fago, sí. La política no pasaba de ser otro campo de batalla, circunstancial.

Piensas en él como aquél que murió muy pronto / Dejando atrás tantas cosas por ver y por hacer

El cadáver de Miguel Grima fue encontrado la tarde del sábado 13 de febrero en un barranco de la carretera que une Majones y Fago. Junto a una revuelta de curvas. Había sufrido una emboscada. Le acechaban. Unas piedras en la calzada le obligaron a detener el coche. Alguien le asaltó. En la pelea perdió un zapato y las gafas. Se defendió. Perdió la vida al recibir el impacto de cuatro postas de un cartuchazo. El cuerpo fue arrojado, aunque quedó a un par de metros de la carretera. Los asesinos se llevaron su coche.

Y en tus ojos todavía brilla la esperanza / Aún piensas que puede volver / Ayer viste una estrella fugaz

La Guardia Civil declaró prioritaria la investigación y desplazó a La Jacetania a dos equipos de la Unidad Central Operativa, la UCO, que trabajó apoyada por la Policía Judicial de Huesca. Tenían por delante una tarea dura: identificar y detener a los criminales. Y trabajaron a conciencia. Disponían de dos testigos que vieron a alguien, una persona vestida con un mono y que se enmascaró con una linterna a la altura de la cabeza cuando llegaron a la altura del coche de Grima, que ya había sido colocado en dirección a Majones, para huir. El domingo por la mañana, una partida de cazadores localizó el vehículo en un bosquecillo de Berdún situado a 12 kilómetros de la escena del crimen. Según el argot policial y forense, un coche habla casi tanto como un muerto. El Mercedes de Grima lo hizo: contenía una de las pistas clave.

Mainar comenzó a hablar a los tres o cuatro días del crimen. A todas horas. Con cualquier medio. Glosaba las alcaldadas de Grima, venía a explicar que el edil podía acabar de cualquier forma. Sonaba a justificación. Y recordaba que estaba enfrentado con él. Y que temía que le incriminaran. Y que alguien podría haber colocado algún objeto suyo en la escena del crimen. Y más.

Pero hay pólvora en tus dedos / Y ahora veo como se esta consumiendo

A las diez y media de la mañana del viernes 2 de febrero, la Guardia Civil daba el alto a Mainar cuando se dirigía a la carretera de Majones. Intentó huir. Lo atraparon. Esa misma tarde, reconocía a los agentes de la UCO y de la Policía Judicial de Huesca que había matado a Grima. No tenía escapatoria judicial. El coche había hablado y le había situado en la escena del crimen: la Policía Científica localizó restos de su piel en el volante y el freno de mano de la víctima, alguien de quien no parecía normal que le prestara el Mercedes. Dio todo lujo de detalles, algo difícil para quien no hubiera presenciado el crimen. Llegó la noche del 4 de febrero a la cárcel de Zuera.

Yo quisiera poder regalarte un arco iris / O un baúl de ilusiones que te hiciera ser feliz

Tras la tormenta mediática generada por el asesinato del alcalde y la detención del forestal, la Guardia Civil y la jueza de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Jaca intentan despejar las nubes que flotan sobre el caso. Ni unos ni otra creen del todo la versión de Mainar: sí, en cuanto a su participación; no, sobre que lo cometiera él solo. Buscan a más sospechosos: de la autoría, de complicidad o de haber inducido el crimen. Tampoco ha aparecido la escopeta de la que salió el cartuchazo mortal, aunque su estudio no aportaría pruebas salvo en el caso de hallar la vaina de la munición –que no ha aparecido– para comparar la huella del percutor. La resolución del caso no hará feliz a nadie –salvo al banquillo si la defensa logra que los nueve hombres justos del jurado popular no emitan una condena–, aunque ayudará a comprender un escabroso crimen. El forestal matizó ante la juez su confesión inicial.

Pero sólo su vida te devolverá la sonrisa

Mientras tanto, la viuda, Celia Estalrich, trata de recuperarse, alejada de los medios de comunicación, del golpe moral que le supuso la pérdida de su marido. Los amigos de Mainar aun confían en una resurrección civil del detenido, cuya inocencia defienden.

Tu esperanza es como el sol / Brilla fuerte su resplandor / Luce allá en lo alto pero nunca lograrás alcanzarlo

La vida sigue adelante en Fago. El sol sale y se pone todos los días tras la detención de Mainar, igual que tras el crimen. Poco a poco, el pueblo va reponiéndose de estos traumáticos días. A final de mes, los vecinos están convocados para elegir al nuevo alcalde. Se trata de rehacer la vida, aunque algún vecino sostiene que la imagen “ya no se borrará”.

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