Altamont Free Concert. Hell’s Angels, Stones, tres muertos y un asesinado


El anti-Woodstock, la muerte de los años 60, el lado escuro de la cultura hippiela muerte de la nación Woodstock. Muchos nombres se han utilizado para referirse a lo sucedido ese 6 de diciembre de 1969. Lo que pretendía ser el colofón de oro al The Rolling Stones American Tour 1969, quedará para la memoria como uno de los días más negros de la historia del Rock and Roll.

Los Stones llevaban desde abril del 67 sin subirse a un escenario y aún más, desde julio del 66, sin presentarse en vivo al público americano. En esta gira rodaron durante el mes de noviembre del 69 de oeste a este de los USA y contaba con el aliciente añadido de presentar nuevo guitarrista, Mick Taylor, que había sustituido a Brian Jones poco antes de su muerte.

Ofrecieron un repertorio que se componía básicamente del Beggars banquet de 1968 y del recién estrenado Let it bleed y se hicieron acompañar por Terry Reid, B.B. King, que fue sustituido en algunas actuaciones por Chuck Berry, y Ike and Tina Turner.

El 7 de noviembre iniciaron el Tour en la Universidad Estatal de Colorado y lo concluyeron 23 días después en el Miami Pop Festival, en West Palm Beach (Florida). Entre medio actuaciones a lo largo de los USA, destacando los dos pases diarios que dieron en Los Ángeles, Oakland, Champaign (Illinois), Chicago, New York y Boston. Casi todos los escenarios elegidos eran de pequeño o mediano aforo.

Fue un éxito rotundo, lo que motivó que quisieran despedirse a lo grande.

Aquí empezarían los males y los problemas.

Apenas finalizada la gira, Mick Jagger anuncia un gran evento de despedida para el fin de semana del 6 y 7 de diciembre. El lugar escogido, el Golden Date Park de San Francisco. Sin embargo las autoridades municipales deniegan el permiso pues no querían en su ciudad un evento que, como se venía anunciando, iba a ser de la envergadura del Festival de Woodstock.

Pese a todo, Jagger no se amilina y comunica que se van a presentar por sorpresa en otro lugar que no revela. Este sitio era el Sears Point Raceway, pero tampoco se acaba de concretar pues hay problemas con los derechos de la grabación del film que desde el inicio de la gira se venía haciendo.

Al final, se decide llevar el concierto a otro circuito de coches en Altamont, al norte de California. La ubicación definitica se dio a conocer el jueves 4 d diciembre, sólo dos días antes de su celebración, algo que no parece muy lógico, pues, como acabó demostrándose, era demasiada premura para preparar un evento de esta magnitud. El Altamont Speedway Free Festival, no obstante, parecía imparable.

Para acabar de liar el asunto, los Rolling Stones deciden encargar la seguridad de acto a los Hell’s Angels (Ángeles del Infierno) con quienes ya habían trabajado poco antes en Hyde Park en Londres sin producirse incidentes.

Parece ser que fueron los miembros de otro grupo invitado al Festival, Grateful Dead, quienes aconsejaron su contratación, algo que ellos hacían de forma habitual.

Sin embargo se iba a quebrar ese día la racha de actuaciones vigiladas por los Ángeles del Infierno que transcurriesen de forma pacífica.

El cartel del Festival incluía, por este orden, a Santana, Jefferson Airplane, Flying Burrito Brothers y Crosby, Stills, Nash and Young.

Tal y como se observa en Gimme Shelter, documental que recoge esta gira y, en consecuencia, este Festival, los problemas con los moteros seguratas no tardaron en comenzar.

La cosa se fue de madre ya durante la actuación de Jefefrson Airplane. Lo que empieza siendo una excesiva presencia de Hell’s Angels sobre el escenario, que medía menos de metro y medio de alto, acaba siendo una invasión en toda regla. Los Ángeles del Infierno arrojando objetos al público desde arriba, repartiendo palos abajo, paseando con las motos entre el público y la banda tratando de mantener el tipo y tocando hasta que resulta del todo imposible. En ese momento, cuando la música para, el guitarrista primero y la cantante después, se dirigen a los Hell’s Angels. Uno de ellos coge el micrófono y les rebate. Suenan palabras gordas por ambas partes. Como vuelve a ser replicado por el grupo, agrede a otro miembro de Jefferson Airplaine, Marty Blain.

Así las cosas, quienes habían recomendado la contratación de los Ángeles del Infierno, por 500 dólares y bebida , Grateful Dead, deciden pirarse.

Con The Rolling Stones en escena la cosa, lejos de suavizarse, va a más. Mientras suena Simpaty for the devil, una vez más con el escenario invadido de moteros seguratas, abajo entre la gente los tortazos y puñetazos van que vuelan de parte de la seguridad del acto. La banda debe dejar de tocar y hacer un llamamiento a la paz y al orden.

Al compás de Under my thumb, se desata la tragedia. Un muchacho de color de 18 años, Meredith Hunter, es apuñalado y apalizado hasta su muerte por los Ánfeles del Infierno. Esto ocurre delante de las narices de la banda, a escasos metros del escenario. Su asesino, Alan Passaro, fue absuelto tiempo después al haber esgrimido el fallecido una pistola y considerar el juez que se trataba, por ello, de un acto de legítima defensa.

Ni qué decir tiene que con la muerte de Meredith se dio por concluido el Festival.

Además de él, fallecieron tres personas. Dos en accidente de coche y otro al caer a una zanja de drenaje.

Gimme Shelter.

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