Los tiempos están cambiando…

Dos meses en el pozo. Septiembre y octubre como metáfora del cambio de estación hacia el frío. Y bien frío. Sobre todo por dentro. Dando duro a una capacidad de resistencia debilitada ya de anteriores combates conmigo mismo. Una soga y muchos árboles que dibujan un pasaporte hacia la extinción del dolor.

Dos meses engañando a la amargura, al vacío y al olvido del respeto más elemental con letras y música.

El 22 del mes pasado me recogieron mis padres del pueblo y me trajeron a la ciudad. Dicen que no dormían. Que tenían pesadillas. Que ese encierro que me había autoimpuesto les agujereaba el corazón. Soy un consumado exportador de dolor.

Este mes zaragozano ha traído paz. Y un cumpeaños que no celebré, rompiendo una larga, larguísima tradición. De regalo un carnet de conducir y varios kilos de dignidad. Alguno más incluso de los que, literalmente, perdí durante los 60 días negros. Más negros que el corazón de un bandido.

E ilusión. Y esperanza. Y a mi gente. A la que nunca podré agradecer su incondicionalidad. Aunque creo que con verme así, esbozando una sonrisa marca de la casa, de las que no esconden tristeza alguna, de las que no son socarronas ni somardonas, de las de verdad, así empiezan a sentirse algo pagados y recompensados. Sólo un poco, claro. Y es normal.

No será suficiente con citarlos aquí, pero menos da una piedra.  A mis padres, cuyo amor y paciencia infinitos no dejan de asombrarme. A mis hermanos y a su prudencial distancia. Al Gorgo, porque no lleva mis apellidos pero es mi hermano. A la Flaca, porque con ella tengo una segunda madre y una segunda hermana. A las doñas del Casino, que sufrieron en silencio como las hemorroides mi retiro. Cambiaron el Hemoal por las cañas, pero no les quitó la preocupación. Al Javi, que me pintó la moto sabiendo que no iba a cobrar y sigue ahí, dispuesto  echar un cable cuando hace falta. A Álex quien me pregunta y da ánimo, desde donde quiera que esté. A Gloria, a quien hubiese preferido mostrar otra desnudez, pero está claro que la que vio es la más grande de todas. A Ana, porque no sólo me busca curro sino que se preocupa. Al Jose porque conmigo de cliente va a descubrir los secretos de los agujeros negros. Al Abelico, por lo mismo. A la Mary que desde el Sur no deja de mandarme cariño y Rock and Roll. A mis nuevos colegas de la blogosfera, por acordarse. Al Chencho y al Antoñico, porque sé que os habéis comido la cabeza por mi culpa.

Y a esos dos, a quienes no cito por no cagarme en su puta madre. No os nombro pero no olvido. Harry con vosotros hubiera montado una charanga en el detector de metales.

Una cosa es cierta. No tendré un fucking duro en el bolsillo, pero tengo un tesoro con vosotros que no cabe en isla ninguna. Gracias y disculpas a todos.

En el apartado audiovisual dejo tres vídeos del mayor poeta del Rock and Roll, quien no ha aparecido en exceso por estas páginas del Rocketón.

El primero de ellos corre a cargo de los hermanos Robinson con una versión de Forever young, que me ha estremecido como nunca habían hecho los Crowes.

El segundo es Shelter from the storm, que describe mejor que yo muchas de las cosas de estos días.

Y acabamos con The times they are changin’, porque así lo siento y, sobre todo, lo deseo.

Forever young. Bob Dylan. The Black Crowes cover

Que Dios te bendiga y te proteja siempre. Que tus deseos se hagan todos realidad. Que hagas siempre por otros y otros hagan por ti. Que construyas tu escalera a las estrellas y subas cada peldaño.
Que permanezcas por siempre joven.

Que crezcas para ser virtuoso, que crezcas para ser auténtico.
Que siempre conozcas la verdad y veas la luz que te rodea.
Que seas siempre valiente, seas firme y fuerte.
Que permanezcas por siempre joven.

Que tus manos siempre estén ocupadas, que tus pies siempre sean veloces.
Y que tengas una fuerte base para cuando el viento cambie de golpe.
Que tu corazón siempre esté alegre, que tu canción sea siempre cantada.
Que permanezcas por siempre joven.

Shelter from the storm. Bob Dylan

Fue en otra vida, una de sangre y sudor, cuando la oscuridad era una virtud y los caminos estaban anegados de lodo. Llegué desde tierra salvaje como una criatura vacía de forma. Pasa, me dijo ella, te cobijaré de la tormenta.

Y si vuelvo a vivir algo así, puedes tenerlo claro, siempre daré lo mejor por ella, en eso doy mi palabra en un mundo con una muerte de ojos de acero y hombres que pelean para conseguir calor. Pasa, me dijo ella, te cobijaré de la tormenta.

Ni una palabra se habló entre nosotros, había algún riesgo involucrado. Todo hasta ese momento se había dejado sin resolver. Trata de imaginarte un lugar donde siempre encontrarás seguridad y calor. Pasa, me dijo ella, te cobijaré de la tormenta.

Estaba exhausto del agotamiento, enterrado en el granizo, envenenado en los arbustos y arrastrado en la polvareda, siendo cazado como un cocodrilo, devastado en el maíz. Pasa, me dijo ella, te cobijaré de la tormenta.

De repente me volví y ella estaba parada ahí, con brazaletes de plata en sus muñecas y flores en su pelo. Caminó hacia mí con mucha gracia y tomó mi corona de espinas. Pasa, me dijo ella, te cobijaré de la tormenta.

Ahora entre nosotros hay una pared, algo se ha perdido, di demasiadas cosas por supuestas. Por supuesto,  se me entrecruzaron las señales de sólo pensar que todo comenzó en una antigua mañana olvidada. Pasa, me dijo ella, te cobijaré de la tormenta.

Bueno, el alguacil camina con aire severo sobre los clavos, el predicador cabalga por un monte pero nada importa realmente. Lo que vale es sólo la perdición y el enterrador tuerto sopla su inútil cuerno. Pasa, me dijo ella, te cobijaré de la tormenta.

He escuchado a recién nacidos llorando a gritos como una paloma vestida de luto y a viejos de dientes rotos varados sin amor, ¿entiendo su pregunta, señor? ¿no hay esperanzas y sí hay desolación? Pasa, me dijo ella, te cobijaré de la tormenta.

En un pequeño pueblo ubicado en una cima, se jugaban dinero por mis ropas. Regateé para salvarme y me dieron una dosis letal. Ofrecí mi inocencia y recibí como pago desdén. Pasa, me dijo ella, te cobijaré de la tormenta.

Bueno, estoy viviendo en un país extranjero pero estoy obligado a cruzar la frontera. La belleza camina sobre el filo del borde, algún día la haré mía. Si tan sólo pudiera volver atrás el reloj a cuando Dios y ella nacieron. Pasa, me dijo ella, te cobijaré de la tormenta.

The times they are changin’. Bob Dylan

Venid, agrupaos a mi alrededor gentes que andáis errantes por cualquier lugar y admitid que las aguas a vuestro alrededor han crecido. Y aceptadlo, pues pronto estaréis calados hasta los huesos. Si según vosotros vuestra época merece ser salvada,  entonces mejor comenzad a nadar u os hundiréis como una piedra.  Porque los tiempos están cambiando.

Venid escritores y críticos que profetizáis con vuestra pluma y mantened vuestros ojos abiertos. La oportunidad no volverá a repetirse. Y no habléis demasiado pronto pues la rueda todavía está girando y no está diciendo a quién va a designar, pues el perdedor de ahora va a ganar luego.  Porque los tiempos están cambiando.

Venid senadores, congresistas. Por favor, haced caso de la llamada. No os quedéis en la puerta de entrada. No bloqueéis el vestíbulo pues va a dañarse aquél que se haya quedado atascado.  Hay una batalla afuera y está bramando.  Esto pronto sacudirá vuestras ventanas y hará retumbar vuestras paredes. Porque los tiempos están cambiando.

Venid madres y padres a lo largo y ancho de la tierra y no critiquéis lo que no podéis comprender. Vuestros hijos e hijas están fuera de vuestro control. Vuestro viejo camino se está haciendo viejo rápidamente. Por favor, apartaos del nuevo si no podéis echar una mano. Porque los tiempos están cambiando.

La línea está trazada. La maldición está echada. Quien es lento ahora después será rápido, igual que lo que ahora es presente luego será pasado. El orden se está desvaneciendo rápidamente y el primero ahora más tarde será el último. Porque los tiempos están cambiando.

Las 100 mejores canciones del Rock. Del 5 al 1.

Del 5 al 1.

Puesto número 5.

Bruce Springsteen. Born to Run.

Puesto número 4.

Bob Dylan. Like a Rolling Stone.

Puesto número 3.

Led Zeppelin. Stairway to Heaven.

Puesto número 2.

Aretha Franklin. Respect.

Puesto número 1.

The Rolling Stones. (I Can’t Get No) Satisfaction.

Las 100 mejores canciones del Rock. Del 60 al 56.

Del 60 al 56.

Puesto número 60.

David Bowie. Space Oddity.

Puesto número 59.

The Beatles. She loves you.

Puesto número 58.

Billy Joel. Piano man.

Puesto número 57.

The Beatles. Twist and shout.

Puesto número 56.

Bob Dylan. Blowin’ in the wind.

Las 100 mejores canciones del Rock. Del 90 al 86.

Del 90 al 86.

Puesto número 90.

Jerry Lee Lewis. Whole lotta shakin’ going on.

Puesto número 89.

Ben E King. Stand by me.

Puesto número 88.

Jefferson Airplaine. Somebody to love.

Puesto número 87.

Bob Dylan. Tangled up in blue.

Puesto número 86.

Queen. We are the champions.

Like a rolling stone. Como una bala perdida.

Si lo dijo Dylan, yo pillo y achanto, que hay veces que vale más flipar, flipar y flipar y, cuando te acuerdas luego, volver a flipar.

Así lo decía el amigo Dylan hace unos cuantos días ya.

Hubo un tiempo en que vestías muy bien, 

en la flor de la vida echabas una moneda a los vagabundos. 

¿No es cierto? 

La gente te decía: "Ten cuidado, muñeca, te la vas a pegar" 

Y tú creías que sólo era una broma. 

Siempre te reías de todo aquel que te rondaba. 

Ahora no andas tan orgullosa. 

Ahora no hablas tan alto cuando tienes que mendigar tu próxima comida. 

¿Qué te parece? 

¿Qué te parece? 

Estar sola sin una dirección a casa. 

Como una completa desconocida 

Como una bala perdida.  Fuiste al mejor colegio,  muy bien Señorita Solitaria, 

pero sabes que lo único que hacías era meterte en líos. 

Nadie te enseñó nunca a vivir en la calle 

y ahora descubres que vas a tener que acostumbrarte. 

Decías que nunca te comprometerías 

con el misterioso vagabundo, pero ahora comprendes que no vende ninguna coartada 

cuando miras fijamente el vacío de sus ojos 

Y le dices: "¿Quieres hacer un trato?" 

¿Qué te parece? 

¿Qué te parece? 

Estar sola 

Sin una dirección a casa 

Como una completa desconocida 

Como una bala perdida.  La princesa en la torre y toda la gente guapa 

bebiendo, pensando que ha triunfado, 

Intercambiando toda clase de preciosos regalos. 

Pero tú, más vale que te quites el anillo de diamantes y lo empeñes 

Te divertías tanto 

con el andrajoso Napoleón y su manera de hablar... 

Ve con él ahora, te llama, no puedes negarte. 

Cuando no tienes nada, no tienes nada que perder. 

Ahora eres invisible, no tienes secretos que ocultar. 

¿Qué te parece? 

¿Qué te parece? 

Estar sola 

Sin una dirección a casa 

Como una completa desconocida 

Como una bala perdida.           

Bob Dylan. Like a rolling Stone.       The rolling Stones. Like a rolling stone.          Jimmy Hendrix. Like a rolling stone.          Bob Marley. Like a rolling stone.