Woodstock 69. La madre de todos los festivales (II) Los vídeos

El Rocketón sigue en su empeño de acercaros los testimonios visuales y sonoros de los grandes acontecimientos musicales de nuestro tiempo.

Preparad tiempo porque tenéis alrededor de tres horas de visionado. Por supuesto el documental recoge mucho más que las actuaciones musicales; la única finalidad de poner los nombres de los conjuntos que salen en cada vídeo es el servir de referencia.

Desgraciadamente, el vídeo que recoge la actuación de Jefferson Airplane no se ha podido incluir porque vulnera derechos de propiedad y directamente se bloquea su visionado.

A disfrutar.

Festival de Woodstock Intro

Festival de Woodstock Ritchie Havens

Festival de Woodstock Canned Heat

Festival de Woodstock The Who

Festival de Woodstock Country Joe & The Fish

Festival de Woodstock Joe Cocker & The Greased Band

Festival de Woodstock Crosby, Stills & Nash Ten Years After

Festival de Woodstock  Country Joe MacDonald, Santana

Festival de Woodstock  Sly & The Family Stone, Janis Joplin

Festival de Woodstock  Jimi Hendrix

Festival de Woodstock  Jimi hendrix

Woodstock 69. La madre de todos los festivales (I)

El Festival que se celebró en Woodstock entre los días 15, 16 y 17 de agosto de 1969, no fue el primer gran Festival de música que se realizaba pero, sin duda, es el que quedará en los anales de la historia como el más grande e influyente.

De hecho cuando se rememora Woodstock, la conciencia va más allá de las guitarras que sonaron, de los grupos que pasaron o de los cientos de miles de personas que se congregaron. Woodstock trae a la mente, probablemente, la última gran escena colectiva de esperanza y sueño en un mundo diferente.

Quizá convenga repasar algunos hechos de la época.

El año anterior, 1968, conoce una serie de movilizaciones sociales sin parangón. Desde Ciudad de México, donde poco antes de los Juegos Olímpicos, una masacre de obreros y estudiantes recordaba que los amos del mundo no se detienen ante nada, hasta París y su efímera utopía de autogestión y democracia radical, pasando por Praga y su primavera desflorada o por una Italia en la que latían de forma visceral los dos extremos del arco político.

En los USA la cosa no estaba menos movida. Ese 1969 la CIA entra a saco contra los Panteras Negras llevándose por delante a sus principales dirigentes. A sangre y fuego. Sin cortarse ni una.

La Guerra de Vietnam, que se prolongaba desde finales de la década anterior, es fuertemente contestada entre la juventud estadounidense. Además, los veteranos que regresan y cuentan lo que allí sucede, a menudo reciben la incomprensión de una sociedad que no quería creer lo que sus militares estaban haciendo en el otro extremo del mundo.

Por último y no menos importante e íntimamente relacionado con todo lo anterior, hay que recordar a los hippies. Durante los últimos años 60’s surge este movimiento contracultural que habla de amor libre, paz, respeto a la naturaleza, derechos humanos, etc. La música fue el aglutinante perfecto para la extensión de los hippies. Y viceversa, sin este movimiento no se explicaría todo lo que musicalmente se hizo en aquella época.

El Festival de Woodstock parte, cómo no, de la idea de dos jóvenes hippies, Michael Lang y Artie Kornfield.

Lang había sido productor del Miami Pop Festival y manáger de un grupo llamdo Train. Por su parte Kornfield era Vicepresidente de Capitol Records. Se conocen por el interés del primero para que la discográfica fichase a su grupo y rápidamente surge la afinidad. En sus elucubracioens entre canutos, imaginan un Festival inmenso en la zona de Woodstock, lugar relativamente próximo a New York adonde se habían trasladado buena parte de los músicos del momento buscando la vuelta a los orígenes y la naturaleza. Jimi Hendrix, Janis Joplin, Bob Dylan, The Band, todos se habían instalado por la zona.

Tras contactar con dos jóvenes que parecían tener el dinero por castigo, John Roberts y Joel Rosenman, la cosa va cogiendo forma.

Como no podía ser menos, las dificultades surgieron desde el primer momento.

La ubicación original, Walkill, tuvo que ser descartada ante la animadversión de los lugareños que llegaron a amenazar de muerte al propietario de las tierras que se habían alquilado para el Festival. La idea de tener a medio millón de hippies en sus lindes durante tres días, no cuajó entre la población.

Finalmente se hizo en las tierras de un productor de leche y queso, Max Yasgur, quien vio como sus productos fueron boicoteados por ceder sus terrenos.

¿Y los grupos? Para captar  a los músicos pusieron anuncios en las revistas de vanguardia del momento y, contando como contaban con dinero de sobra, no fue complicado traer a la plana mayor de la música.

Éste es el impresionante cartel del Festival que aparece en la filmación:

Richie Havens Canned Heat

Joan Báez The Who

Sha- Na- Na Joe Cocker & The Greased Band

Country Joe & The Fish Arlo Guthrie

Crosby, Stills & Nash Ten years after

Jefferson Airplne Santana

Sly & The Family Stone Janis Joplin

Jimi Hendrix

Como anticipo a las grabaciones del documental, Woodstock, 3 días de Paz y Música, dejo dos vídeos de la actuación de la Creedence que no quedan reflejadas en la película y otros tantos de The Band.

Creedence Clearwater Revival in Woodstock

Creedence Clearwater Revival in Woodstock

The Band in Woodstock. Tears of rage

The Band in Woodstock. The Wheight

Altamont Free Concert. Hell’s Angels, Stones, tres muertos y un asesinado

El anti-Woodstock, la muerte de los años 60, el lado escuro de la cultura hippiela muerte de la nación Woodstock. Muchos nombres se han utilizado para referirse a lo sucedido ese 6 de diciembre de 1969. Lo que pretendía ser el colofón de oro al The Rolling Stones American Tour 1969, quedará para la memoria como uno de los días más negros de la historia del Rock and Roll.

Los Stones llevaban desde abril del 67 sin subirse a un escenario y aún más, desde julio del 66, sin presentarse en vivo al público americano. En esta gira rodaron durante el mes de noviembre del 69 de oeste a este de los USA y contaba con el aliciente añadido de presentar nuevo guitarrista, Mick Taylor, que había sustituido a Brian Jones poco antes de su muerte.

Ofrecieron un repertorio que se componía básicamente del Beggars banquet de 1968 y del recién estrenado Let it bleed y se hicieron acompañar por Terry Reid, B.B. King, que fue sustituido en algunas actuaciones por Chuck Berry, y Ike and Tina Turner.

El 7 de noviembre iniciaron el Tour en la Universidad Estatal de Colorado y lo concluyeron 23 días después en el Miami Pop Festival, en West Palm Beach (Florida). Entre medio actuaciones a lo largo de los USA, destacando los dos pases diarios que dieron en Los Ángeles, Oakland, Champaign (Illinois), Chicago, New York y Boston. Casi todos los escenarios elegidos eran de pequeño o mediano aforo.

Fue un éxito rotundo, lo que motivó que quisieran despedirse a lo grande.

Aquí empezarían los males y los problemas.

Apenas finalizada la gira, Mick Jagger anuncia un gran evento de despedida para el fin de semana del 6 y 7 de diciembre. El lugar escogido, el Golden Date Park de San Francisco. Sin embargo las autoridades municipales deniegan el permiso pues no querían en su ciudad un evento que, como se venía anunciando, iba a ser de la envergadura del Festival de Woodstock.

Pese a todo, Jagger no se amilina y comunica que se van a presentar por sorpresa en otro lugar que no revela. Este sitio era el Sears Point Raceway, pero tampoco se acaba de concretar pues hay problemas con los derechos de la grabación del film que desde el inicio de la gira se venía haciendo.

Al final, se decide llevar el concierto a otro circuito de coches en Altamont, al norte de California. La ubicación definitica se dio a conocer el jueves 4 d diciembre, sólo dos días antes de su celebración, algo que no parece muy lógico, pues, como acabó demostrándose, era demasiada premura para preparar un evento de esta magnitud. El Altamont Speedway Free Festival, no obstante, parecía imparable.

Para acabar de liar el asunto, los Rolling Stones deciden encargar la seguridad de acto a los Hell’s Angels (Ángeles del Infierno) con quienes ya habían trabajado poco antes en Hyde Park en Londres sin producirse incidentes.

Parece ser que fueron los miembros de otro grupo invitado al Festival, Grateful Dead, quienes aconsejaron su contratación, algo que ellos hacían de forma habitual.

Sin embargo se iba a quebrar ese día la racha de actuaciones vigiladas por los Ángeles del Infierno que transcurriesen de forma pacífica.

El cartel del Festival incluía, por este orden, a Santana, Jefferson Airplane, Flying Burrito Brothers y Crosby, Stills, Nash and Young.

Tal y como se observa en Gimme Shelter, documental que recoge esta gira y, en consecuencia, este Festival, los problemas con los moteros seguratas no tardaron en comenzar.

La cosa se fue de madre ya durante la actuación de Jefefrson Airplane. Lo que empieza siendo una excesiva presencia de Hell’s Angels sobre el escenario, que medía menos de metro y medio de alto, acaba siendo una invasión en toda regla. Los Ángeles del Infierno arrojando objetos al público desde arriba, repartiendo palos abajo, paseando con las motos entre el público y la banda tratando de mantener el tipo y tocando hasta que resulta del todo imposible. En ese momento, cuando la música para, el guitarrista primero y la cantante después, se dirigen a los Hell’s Angels. Uno de ellos coge el micrófono y les rebate. Suenan palabras gordas por ambas partes. Como vuelve a ser replicado por el grupo, agrede a otro miembro de Jefferson Airplaine, Marty Blain.

Así las cosas, quienes habían recomendado la contratación de los Ángeles del Infierno, por 500 dólares y bebida , Grateful Dead, deciden pirarse.

Con The Rolling Stones en escena la cosa, lejos de suavizarse, va a más. Mientras suena Simpaty for the devil, una vez más con el escenario invadido de moteros seguratas, abajo entre la gente los tortazos y puñetazos van que vuelan de parte de la seguridad del acto. La banda debe dejar de tocar y hacer un llamamiento a la paz y al orden.

Al compás de Under my thumb, se desata la tragedia. Un muchacho de color de 18 años, Meredith Hunter, es apuñalado y apalizado hasta su muerte por los Ánfeles del Infierno. Esto ocurre delante de las narices de la banda, a escasos metros del escenario. Su asesino, Alan Passaro, fue absuelto tiempo después al haber esgrimido el fallecido una pistola y considerar el juez que se trataba, por ello, de un acto de legítima defensa.

Ni qué decir tiene que con la muerte de Meredith se dio por concluido el Festival.

Además de él, fallecieron tres personas. Dos en accidente de coche y otro al caer a una zanja de drenaje.

Gimme Shelter.

CCR in Woodstock

Creedence Clearwater Revival. Live in Woodstock.

Que ya me estaba columpiando con tanta política.

Ésta es, resumida, la historia de la Creedence.

El grupo de rock estadounidense Creedence Clearwater Revival fue la banda más popular de los años 1969 y 1970. La carrera artística de Creedence Clearwater Revival fue tan rica como breve. Grabaron siete discos en cinco años, tres de ellos en 1969. Luego vinieron unas cuantas recopilaciones y algunos discos en vivo (siempre bajo el sello Fantasy) que perpetuaron al grupo en el tiempo.


John Fogerty, Tom Fogerty, Stu Cook y Doug Clifford comenzaron a tocar juntos en 1959.
Su banda liceal en El Cerrito (California) se llamaba The Blue Velvets.
En 1964 firmaron contrato con el sello Fantasy Records (donde John Fogerty trabajaba como cadete) y se cambiaron el nombre (a instancias de la compañía) por el de Golliwogs.
En diciembre de 1967 se convirtieron en profesionales y comenzaron a llamarse Creedence Clearwater Revival.

Siempre fueron una banda de rock and roll, y nunca se plegaron a las modas que imperaban en el creciente mundillo del rock y de la industria que se desarrollaba a su alrededor.
En esos fermentales años, los hippies vivían su apogeo y se mostraban al mundo desde el Hyde Park de la ciudad de San Francisco. Allí era donde había que estar. Pero los cuatro miembros de Creedence no estaban en San Francisco, ni eran hippies. No eran psicodélicos, ni revolucionarios (pero sí rebeldes), ni rendían culto al LSD. Eran una banda de rock and roll, con influencias de la música country, provenientes de la poco conocida localidad de El Cerrito.
Así, no renunciaron a las canciones de tres minutos cuando la moda era la experimentación.
Su sonido crudo, de guitarra, bajo y batería, no sucumbió ante los teclados y los instrumentos orientales que las orquestas incluían.
El álbum debut, en 1968, llevó el nombre del grupo y es considerado, aún hoy, uno de los más prometedores primeros discos de un grupo de rock.

Luego llegaron Bayou country, Green river y Willy and the poor boys, los tres en 1969.
La mezcla de rockabilly, rhythm and blues y ritmos creole sureños se consolidaba.
Cada disco incluía cuatro o cinco canciones memorables y el grupo rápidamente se convirtió en la principal atracción de Estados Unidos.


Cosmo’s Factory fue el disco más vendido de 1970, pero la tirante relación entre los hermanos Fogerty avizoraba tiempos peores. Tom Fogerty dejó la banda en febrero de 1971, después del disco Pendulum. Mardi Gras fue el último álbum del grupo, ya como trío, que se disolvería en 1972.


El alma y el corazón de Creedence Clearwater Revival fue John Fogerty, con él lograron ponerse de moda y mantenerse vigentes hasta hoy en día.
El cantante, guitarrista y compositor fue el único de los integrantes de la banda que se convirtió, como solista, en un músico de primera línea.
La creatividad de Fogerty está lejos de agotarse.
En 1998, su álbum Blue Moon Swamp ganó el premio Grammy en la categoría mejor disco de rock.

Los otros integrantes eran su hermano, Tom Fogerty (falleció de sida en 1990), el baterista Doug “Cosmo” Clifford y el bajista Stu Cook.
Estos dos últimos convocaron a otros tres músicos y en 1995 lanzaron una banda que se llama Creedence Clearwater Revisited . John Fogerty fue invitado a participar del proyecto pero no aceptó. Es más, en 1996 demandó a sus ex compañeros y a la viuda de su hermano por el uso inapropiado del nombre del grupo.


La primera guitarra
de la nueva agrupación
está a cargo de Elliot Easton,
que tocó en el grupo
new wave The Cars.


El cantante es John Tristao,
quien tiene la difícil tarea
de sustituir a John Fogerty
como frontman.


El grupo se completa
con Steve Gunner,
que toca diversos
instrumentos.

Las actuaciones de Creedence Clearwater Revisited llevaron a la grabación de un disco en vivo: Recollection. El CD doble incluye algunas de las canciones que hicieron famosos a los Creedence en su época: Born on the Bayou, Who’ll stop the rain, Suzie Q, Hey tonight, Down on the corner, Cotton fields, Heard it through the grapevine, Midnight special, Proud Mary, Have you ever seen the rain y otras. Tanto Cook como Clifford tocaron en varias bandas desde que en 1972 se disolvió el grupo. Los dos continuaron vinculados entre sí, produciendo a diferentes artistas y apareciendo como invitados en conciertos de otros grupos. Tom Fogerty también siguió su propia carrera solista y grabó varios álbumes hasta su muerte en 1990. Les propongo desde aquí compartir una entrevista realizada en Febrero de 1999 por el diario El Observador de Montevideo, Uruguay, a los dos integrantes del grupo, Doug “Cosmo” Clifford y el bajista Stu Cook, que hoy por hoy, forman parte de Creedence Clearwater Revisited , con motivo de su actuación de dicho grupo en Montevideo, y que tuve el agrado y el honor de presenciar.

Ustedes comenzaron a tocar como Creedence Clearwater Revisited en 1995, pero la idea no era hacerlo en público sino en fiestas particulares. ¿Cómo terminaron saliendo de gira?

Doug “Cosmo” Clifford: Stu estaba viviendo en Los Angeles, yo vivía en Nevada, en las montañas. Necesitábamos un proyecto y entonces pensamos en presentarnos en fiestas de empresas, tres veces al mes, divertirnos y tocar. Pero la primera vez que nos contrataron fue para un show en público, y el 95% de los conciertos terminaron siendo así. O sea, no lo
planeamos. Tampoco sabíamos que íbamos a tocar 75 o 100 noches al año, como lo estamos haciendo.

Stu Cook: Ni que íbamos sacar un CD. No lo planeamos, fue lo que había que hacer en el momento correcto.

¿Qué creen que pasó, la gente que creció con su música necesitaba escucharla de nuevo o es para un público nuevo?

D.C. Las dos cosas. Más del 40% de la gente que nos va a ver tiene menos de 25 años. Esa es una gran sorpresa también. La gente joven nos da una energía tremenda en los shows.

En cualquier parte se escucha Creedence en la radio, aunque el último disco fue editado en 1972. ¿Cómo explican esta vigencia?

D.C. Son buenas canciones. John Fogerty hizo una música genial.

S.C. Hicimos discos excelentes.

D.C. Era una buena combinación. Fogerty estaba en el pico más alto de su carrera y la banda también. Es música simple, muy para arriba, que hace que la gente se sienta bien. Ojalá también la escuchen 60 años después de creada.

¿Conservan la estructura de un show tradicional de Creedence, comenzando con Born on the Bayou y terminando con Keep on Chooglin’?

SC: Born on the Bayou sigue siendo la primera canción. Y Green River la segunda. No voy a decir más nada.

DC: Es una buena canción para que entremos en calor y también sirve para que el sonidista haga los ajustes necesarios.

¿O sea que siempre usaron esa canción porque es útil para ustedes y no porque mueva a la gente?

D.C. Exactamente. Todo el mundo gana. Nosotros y el público.

¿Cómo es para los Creedence tocar sin John Fogerty?

DC: Bárbaro. Nos divertimos, no hay problemas, no existe la tensión que había en los viejos tiempos.

S.C. También es sin Tom Fogerty. Esta es una banda genial, y representamos esa música mejor que nadie.

¿Por qué sentían presión en 1969, 1970, y no ahora?

D.C. Teníamos discos exitosos, hacíamos giras y nuestra carrera se desarrollaba muy rápido. Ahora es más fácil. Viajamos, tocamos, no tenemos que preocuparnos por grabar. Como sé que me vas a hacer esta pregunta prefiero contestarla ahora.
Capaz que algún día grabamos algo nuevo, pero no un disco entero. Una o dos canciones para una película es suficiente. No queremos rompernos la cabeza en un estudio durante 12 meses para sacar 12 canciones. Como el resto de las cosas que nos han sucedido, vamos a dejar que pase…

¿Cómo fue que en 1968-1969 se convirtieron en una banda tan popular haciendo música tan distinta a la que estaba de moda?

SC: Creo que mucha gente quería oír el tipo de música que hacíamos nosotros, no música psicodélica, que tenía una audiencia potencial más pequeña. Nuestra música es para todo el mundo: gente rica, gente pobre, bancarios, mecánicos. Es más universal. Por eso.

¿Sienten que, de alguna manera, pertenecen a la generación de Woodstock?

S.C. Bueno, tocamos en el festival. Hay una historia un poco rara, que la mayoría de la gente no conoce. No aparecimos en la película del festival de Woodstock porque Fogerty arregló eso. Pero fuimos la primera banda en firmar con los promotores del recital.
Nadie conocía a los productores y entonces ninguna banda quería firmar contrato porque pensaban que no les iban a pagar. Al final no nos pagaron, pero bueno… El asunto es que como nosotros arreglamos, los demás se animaron a firmar. De alguna forma, abrimos el camino. Si no hubiera sido por nosotros no creo que el festival de Woodstock se hubiera hecho.

Parece que no les agrada no haber figurado en la película.

SC: Fue una equivocación.

DC: Fue un error. Tendríamos que haber salido en la película. Es una de las cosas por las que discutimos.

¿También fue un error dejar que la banda se disolviera?

D.C. No… Hubo muchos errores que llevaron a que el grupo se separara. La mayoría fueron decisiones comerciales, y algunas respecto a la creación. Todos los errores fueron cometidos por la misma persona. Cuando quisimos actuar democráticamente, inmediatamente Fogerty creó el disco Mardi Gras. Nosotros no queríamos, pero hizo que Stu y yo nos encargaramos de la tercera parte de la composición y que cantáramos. Lo que hizo fue una trampa para justificar la ruptura de la banda. Según él, si no trabajábamos de esa manera, la banda se disolvería. Nosotros no queríamos que el grupo desapareciera.

¿No querían componer ni cantar?

DC: Queríamos estar involucrados en el proceso creativo, coescribir canciones y eso. Pero John era el cantante de la banda.
Habíamos tocado juntos durante 14 años. Eso era la mitad de mi vida. No quería desperdiciarlo. El grupo había cambiado mucho desde la época en que salió Suzie Q (1968). Se convirtió en una banda de estudio. Los primeros dos discos eran de canciones que habíamos tocado frente al público antes de grabarlas. Había más contribución de todos. Pero los demás discos los hicimos en estudio y presentamos las canciones después. En 1969, por ejemplo, hicimos tres discos. No había tiempo de tocar las canciones en vivo antes de grabarlas porque todo iba muy rápido. John las escribía, nosotros las aprendíamos, las grabábamos y listo. Eso generó cierta distancia con el público. Ya no teníamos la respuesta de la gente que nos decía qué canciones le gustaban. Cuando empezamos tocábamos seis veces por semana, cinco sets por noche.

El hecho de editar tantos discos seguidos los resguardaba de las críticas sobre el “negocio”. No es muy razonable, desde el punto de vista comercial, editar tres discos en un año. ¿Cómo se salvan ahora de quienes dicen que sólo regresaron por dinero?

D.C. Cuando nos ven en vivo se dan cuenta en seguido de por qué lo hacemos. Nos divertimos, y rompemos todo todas las
noches, no salimos al escenario a bostezar. Antes el orden de las canciones era inflexible y los temas se tocaban siempre igual.
Ahora no sabemos lo que puede pasar en el escenario.

John Fogerty los demandó por usar el nombre de la banda y por las canciones, ¿eso ya se resolvió?

S.C. Todavía no. Es sólo por el nombre. Las canciones las puede tocar cualquiera.

DC: El nombre no es de él, es de todos.

¿Cómo salió el nombre, cuando se dejaron de llamar Golliwogs y se empezaron a llamar Creedence Clearwater Revival?

D.C. Fogerty tenía un amigo que se llamaba Creedence; en un aviso de cerveza aparecía una cascada y decía Clearwater; y Revival era por el renacimiento de nosotros mismos. Teníamos un manager espantoso que nos hacía poner unos sombreros blancos. Y ahí dijimos: “Esto no lo vamos a hacer más”.

Y por otra parte un artículo escrito por Eduardo Darnauchans,
extraído del semanario Posdata , donde hace un recuento de la carrera artistica del grupo Creedence Clearwater Revival.
(Texto extraído del Semanario “Posdata”, Nº 96 del Viernes 12 de Julio de 1996.) Desde el pantano, la fuerza y la claridad.

John y Tom Fogerty, Stu Cook y Doug ‘Cosmo’ Clifford, se conocieron en la secundaria de El Cerrito, San Francisco, California. Todos eran oriundos del área de la Bahía de San Francisco.
Jhon tocaba la primera guitarra y cantaba. Su hermano Tom llevaba la guitarra rítmica, Stu al bajo y Doug en la batería. Una típica formación de rock’n roll blanco de los 60.

El primer nombre que adoptaron fue Tommy Fogerty & The Blue Velvets.
Hacia 1964 lo cambiaron por The Golliwogos. Pasaron de llamarse “los terciopelos azules” a “las muñecas de trapo”.
En 1967 decidieron rebautizarse. Trabajaban con covers de los cincuenta y creaciones propias (las menos) por más o menos toda California. Y se rebautizaron como Creedence Clearwater Revival.

Creer en el renacer del agua clara era una ceencia hippie, más en esa zona. La corriente posbeatnik, que precisamente en San Francisco y por esa época tuvo su epicentro, su vez y su hora.
El Flower Power, con sus infinitas variantes, fue en efecto la continuación del movimiento cultural norteamericano de posguerra (la guerra del 45, y la posición de los intelectuales ante la guerra de Corea). Ya los muchachos de los 60 estaban siendo enviados a Vietnam… a no se sabe qué…
En todo caso, USA había ganado contra Alemania, Italia y Japón… y habia “empatado” con Corea. Pero… había perdido un sueño. Precisamente desde Japón e India, llegaban masivamente religiones y filosofías, que en los jóvenes de fines de los 50 y principios de los 60 generaban nuevos planteos. Esto sumado a las prédicas de Timothy Leary, quien siguiendo entre otras propuestas a Las Puertas de la Percepción de Aldous Huxley proponía experiencias con drogas para “habrir la mente”.

Si tenemos en cuenta el caldo de cultivo californiano de esos años, deberíamos esperar de Creedence una formulación textual “orientalista” y una realización musical “de vanguardia”, con sitars y todo.
Pero la fé musical y estética del cuarteto se mantuvo en los carriles de la tradición blanca del sur norteamericano. Una fusión del rock’n roll, con el rythm’n blues y sobre todo el country. Esa fue la característica del grupo durante tosa su existencia. La “creencia” y el “agua clara”, vendrían viniendo a hacer flotar otra vez a los clásicos: tal “Suzie K” tambien conocida por la re-versión de los Rolling Stones.

La tendencia Country se hace notar desde siempre en CCR, pero en especial en su segundo álbum Bayou Country, de donde proceden los clásicos “Born on the Bayou” y “Proud Mary”.
La temática “de carretera”, y el “rodar por el río” son temas clásicos (sobre todo el último) de la cultura musical del sur profundo de los EEUU. Aparecerán puntualmente en toda la obra de los Creedence.
Curiosamente los muchachos de San Francisco, optaron por una música que no corresponde con su religión de origen. El “Bayou”, es el nombre que se le da a las tierras bajas y pantanosas de Louisiana y su entorno. La música de Creedence se inscribe dentro de lo que se llama “swamp music”, (literalmente: música del pantano).

Rowling. Rodando forjaron una carrera sólida y de gran prestigio tanto entre los intelectuales como en el gran público. Sus ritmos fueron (y son) bailados por todo el mundo. En el Río de la Plata alcanzaron una popularidad casi inaudita. Desarrollaron una tarea segura realizada con paciencia y fe durante los últimos 60 y los primeros 70.
Creedence se ha convertido en un grupo clásico y de mención obligatoria en cualquier antología que se precie, cuando se habla de la cultura de la segunda mitad de este siglo.
Persistieron en un sólido áspero y rebotado, con la inconfundible voz líder de John Fogerty. Una vos ríspida muy de acuerdo con su barba hirsuta y sus camisas campesinas de lana.

Aunque todos los integrantes siguieron carreras solistas (Tom Fogerty fue el primero en abandonar la banda y grabar), en mi opinión el trabajo de John Fogerty ha sido el más destacado. Sobre todo su álbum de mitad de los 80, Centerfield.
Hace veinticinco años que Creedence Clearwater Revival ya no graba. Volver a escuchar “Cementerio de trenes” o la vieja “Cotton Fields”, tonifica el alma y aclara el agua, el alma y las cosas.

Eduardo Darnauchans